Desde la aproximación que cobró fuerza en la segunda mitad del siglo XX que comprendía la migración cualificada simplemente como una ‘pérdida’ para los países de origen, cuyos efectos eran solamente negativos para el desarrollo de esas naciones (pérdida de conocimiento, de competitividad, de profesionales capacitados para atender las necesidades, de ingresos, etc.), se ha avanzado hacia una visión más matizada. Aunque ésta reconoce y mantiene las consecuencias negativas, destaca también el vínculo que mantiene la mayoría de los investigadores con sus países -aún estando en el extranjero-, las aportaciones que pueden hacer mediante la transferencia de conocimientos y la conexión con redes profesionales e institucionales, todo ello desde un compromiso hacia la modernización y desarrollo de su país.

Asumiendo este enfoque más integral, pueden identificarse las características de este fenómeno e intuirse medidas más efectivas para reducir sus consecuencias perjudiciales.

Según una reciente investigación que hemos realizado sobre investigadores provenientes del mundo árabe, la mayoría de quienes está investigando o formándose en España tiene la intención de regresar a su país, y aquellos que no lo han hecho tras finalizar su formación, también lo desean hacer en el corto o largo plazo.

La mayoría de quienes está investigando o formándose en España tiene la intención de regresar a su país, y aquellos que no lo han hecho tras finalizar su formación, también lo desean hacer en el corto o largo plazo

Los obstáculos

El gran obstáculo para el retorno es la falta de condiciones en sus países para llevar a cabo su labor, ya sea la escasez de medios para investigar, de remuneraciones acordes o simplemente las pocas posibilidades de realizar una carrera profesional, elementos que muchas veces encuentran fuera de su país.

Por ello, lo primero es promover y fortalecer políticas institucionales de inserción académica y laboral en los países de origen, que generen los espacios necesarios y las condiciones adecuadas para el retorno de quienes han ido a perfeccionarse al extranjero.

En segundo lugar, se deberían generar instancias de intercambio multilaterales, que permitan un vínculo científico y también cultural entre los países, considerando mecanismos como fondos de investigación para actividades conjuntas o becas de estancias, para que los investigadores efectivamente circulen entre los países realizando transferencia de sus conocimientos y tejiendo redes sólidas de cooperación para contribuir al desarrollo de los países periféricos.

Por útltimo, la disponibilidad de medios y tecnologías más avanzadas en los países desarrollados debiera ser la base para la creación de un soporte para la realización de investigaciones e innovaciones en los países periféricos. De esta manea cumplen una función de mitigación de la pérdida asociada al no-retorno del capital humano avanzado, creando en los países las condiciones para su desarrollo científico y tecnológico.

Más información: Diario Expansión.

Fuente: Diario Expansión.