Boston, el otro Silicon Valley
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Desde emblemas como Harvard hasta el MIT, este es un viaje por los escenarios más innovadores de un lugar que está dando forma al tiempo que vivimos.
Subirse a la línea roja del metro de Boston, que va desde el centro hasta la Universidad de Harvard y al Massachusetts Institute of Technology (MIT), no tiene demasiada gracia. Vagones correctos para los estándares americanos y muy cutres para los europeos que se abarrotan en hora punta como en todas partes, y donde la gente viaja reconcentrada en sus asuntos como en todas partes. Solo una cosa cambia: los anuncios. Para empezar, las empresas todavía quieren contratar gente y, por lo que piden, no parecen muy interesadas en el currículo ni en las cartas de recomendación del candidato. Veamos: “Si eres capaz de resolver esta ecuación, llámanos”, dice un cartel que muestra una fórmula infinita y de resolución imposible para buena parte del género humano. “Si puedes mejorar esta línea de código, llámanos. Te contratamos”, reza otro. En ambos se dejan los números de teléfono sin más protocolo ni misterio. También hay otro tipo de anuncios: “Si crees que tienes una depresión, te pagamos 200 dólares para que participes como voluntario en los ensayos clínicos de un nuevo fármaco”. “Aquí se podría vivir solo de participar en experimentos de todo tipo”, asegura Vicky Puig, neurocientífica, con casi seis años y medio trabajando en el Picower Institute for Learn and Memory, uno de los mejores centros de neurociencia del mundo, situado en el corazón del MIT.
Más información: Diario El País.
Fuente: Diario El País.
