Porque en el momento en que te dan el dinero, no se van a ningún lado. Un empleado podrá ser despedido y un CEO reemplazado, pero un inversor no se largará hasta que no recupere el dinero, aún y sabiendo que el proceso puede ser doloroso.

Los inversores son especialistas en un sector: invertir. Si, algunos pueden darte una increíble experiencia operacional y ayudarte a crecer tu negocio, pero al final del día su trabajo es sacar rendimiento a su capital. Y no sólo eso, tu trabajo es ayudarles a conseguirlo. Lo que significa que los inversores a los que dejas entrar por la puerta principal tienen más permanencia que los co´-fundadores que inicialmente elegiste. Especialmente cuando sus derechos legales están casi asegurados cuando cogiste el dinero, algo que probablemente pasaste por alto cuando leíste las condiciones el contrato.

No te confundas. Si estás levantando inversión, no sólo estás diciendo que quieres acelerar el crecimiento de la compañía, sino que al final quieres vender tu negocio. Y para tener éxito en esta transacción financiera, estás escogiendo a los inversores que crees que te ayudarán a crecer tan rápido como deseas y te devolverán un retorno significante. Decir que estás haciendo otra cosa que no sea en cierto punto vender tu negocio es una gran mentira.

Lo que nadie admite es que las contribuciones que haces no están específicamente medidas. Mientras los dólares pueden ser moldeados en un Excel, tu tiempo no puede. Lo que significa que si hiciste una elección equivocada de inversores, muy malo. Tu única opción es comprarles su parte o encontrar a otros inversores que los reemplacen, cosas increíblemente duras de gestionar para una startup.

Coger el dinero no es un acto malo. ¡Todo lo contrario! Es tremendamente importante si quieres crear una compañía ganadora. Sólo debes reconocer el camino que quieres tomar: crecer o morir.

Aquí hay algunos consejos que puedes leer para asegurarte que tu relación con los inversores se mantiene fuerte.

1. No te saltes los pasos

Conocer a alguien requiere tiempo. No es diferente a conocer a tu mujer o a tus co-fundadores. Excepto si tu negocio es una perita en dulce, tus nuevos inversores van a quedarse con una parte significativa de lo que estás creando, lo que significa que debes encontrar alguien que te guste.

Los buenos inversores van a querer tomarse su tiempo para conocerte. Tal como le gusta decir a Mark Suster, él invierte en frases, no en puntos.

Una mentalidad similar deberías tener como emprendedor, es que debes tener una buena relación con un puñado de inversores mucho antes que quieras levantar una inversión. Compartir estrategias y decisiones, implica que estás batallando por ello e interesándote por su opinión. Es una buena forma de ver qué opinan sobre tu negocio. Ellos ya han ayudado a sus empresas en situaciones similares, y podrían darte consejos muy valiosos que debes tener en cuenta.

Tratar de cerrar una ronda tan rápido como sea posible es una fantástica forma de levantarte por la mañana odiando a la persona con quién te acabas de casar.

2. Controla tu junta

Si no sabes cómo funciona una junta, es muy sencillo. Hay cierto número de sillas con cierto número de votos. Excepto si eres mago, cada silla corresponde un voto. Si los inversores tienen una silla más que tú, ¡sorpresa! acabas de vender tu empresa.

Un importante punto cuando entras a negociar los términos y condiciones: sólo debes ceder parte de estas sillas por una buena suma de capital, de otra forma estás cediendo poder demasiado temprano. No es una tarea fácil, los inversores que se centran exclusivamente en tener el control de tu junta, te están dando señas que el control es tremendamente importante para ellos.

Es cierto que quieres poner varia gente que actúa de forma independiente en tu junta, para evitar focos demasiado grandes de poder. Pero no olvides quién es el dueño de cada asiento al final del día. Con suerte nunca llegarás a este punto, pero quizás necesites este voto extra algún día para mantener tu compañía a flote.

3. Comunicación constante

Traer inversores profesionales significa que estás preparado para ser CEO. Ya no serás más un fundador, tu tiempo va a requerir que inviertas una suma importante de tiempo con tu junta y tus inversores clave.

Aunque te digan que quieren que te centres en el negocio, lo que quieren decir es que confían en ti para que no les molestes mucho hasta que algo vaya mal, momento en el cual van a querer saber al minuto qué está pasando.

Cada emprendedor tiene su propio formato, pero proveer la misma información semanalmente te mantendrá en un ritmo constante. Compartir las métricas clave con una simple actualización sobre lo que hiciste, estás haciendo y con lo que necesitas ayuda, crea una base sólida. Tus inversores no son diferentes que tu equipo de liderazgo, necesitan saber los detalles para darte el mayor valor.

No seas ingenuo pensando que tu socio en la junta es el responsable de hacer que tu negocio crezca como la espuma. Si, te pasará informes semanalmente, pero no esperes a que él va siempre a apoyar tus decisiones, especialmente cuando las cosas vayan mal.

Desarrollar la confianza mutua es un proceso que requiere tiempo.

4. Cítate con otros inversores

La única forma que tus inversores se mantengan honestos va a ser que hayan otros inversores merodeando. Es por esto que vale la pena dedicar un tiempo a desarrollar buenas relaciones con otros inversores que aún no están contigo. Incluso cuando cierras una ronda, debes seguir pensando en la siguiente inyección de capital, y qué inversores crees que pueden encajar.

Si llega el momento de levantar la siguiente ronda de capital, y nadie más está merodeando por la junta, te va a salir terriblemente caro. Va a dar igual lo mucho que te quieran tus inversores, van a hacer lo que les vaya mejor a ellos. El capitalismo se basa en lo que el mercado está dispuesto a soportar, así que si no hay nueva gente interesada en fijar un precio, tus inversores lo van a poner por ti. Este proceso puede llevarte a perder un gran control de tu empresa.

5. Supera tus números

Al final del día, debes superar tus objetivos. Independientemente de la presión que los inversores pongan sobre ti en conseguir estos objetivos agresivos, resiste. Ya que si no logras estos objetivos, te penalizarán.

Quizás no te hayas dado cuenta de esto, pero muchos inversores no recuerdan los números conservadores que originalmente les diste. Es en este punto cuando tu plan agresivo se convierte en EL PLAN, cambiando expectativas por resultados.

La forma más simple de entender esto es preguntar a un inversor sobre lo que está haciendo otra de sus compañías. “¡Lo están petando!” te dirán. Lo que puedes entender cómo “Están superando sus números”.

Te vas a quedar con lo que tienes hasta el final.

Escoger a tus inversores es una opción colosal, lo que suele convertirse en una fantástica relación cuando la compañía va hacia arriba y en la buena dirección. Pero, es un gran compromiso, ya que si no encuentras nuevos inversores por el camino, te vas a quedar con los que tienes hasta el final.

Y el final no tiene por qué ser el final de la empresa. El final significa cuándo tu tiempo se ha acabado.

Más información: Eureka Startups.

Fuente: Eureka Startups.