8 rasgos que todo emprendedor debería aprender de una emp...
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¿Qué pueden enseñar las mujeres a los hombres para convertirse en mejores líderes? Un sinfín de cosas. Aquí tienes 8 habilidades en las que las mujeres son expertas y que a los hombres nos iría bien aprender.
Aunque pienses que es cosa de la naturaleza o la educación que hemos recibido, muchos de nosotros vemos diferencias en la forma en que los hombres y las mujeres trabajamos. Aunque no soy tan mayor como para haber trabajado en la época de “Mad-Men”, con compañeras femeninas cuyo trabajo era el de servir los cafés y atender las llamadas, he podido ver una evolución significativa en los trabajos de hoy en día. Siempre he trabajado con mujeres poderosas y muy efectivas, y he descubierto que hay un montón de rasgos que los hombres pueden aprender de las mujeres.
Los hombres podemos adaptar estas 8 cualidades para convertirnos en mejores líderes y emprendedores:
1. Autoestima derivada del servicio a la comunidad. Las mujeres suelen valorarse a si mismas basándose en su realización en el trabajo, con su familia y su comunidad. De forma distinta, los hombres suelen valorarse a sí mismos y medir su éxito por lo que coleccionan, objetivos cumplidos, premios y posición social. Esta perspectiva masculina es caduca, dado el actual clima laboral y la mayor importancia que se le está dando al trabajo en grupo. Mientras que un recopilador de trofeos se beneficia de mantener en secreto su conocimiento e ideas, los que trabajan en grupo comparten sus ideas con el interés de beneficiar a la mayoría.
2. Equilibrio familia/trabajo. Por lo general, las mujeres deben liderar tanto su familia como su trabajo, lo que implica hacer un esfuerzo extra. Es muy difícil encontrar el balance entre trabajo/pareja/madre, pero lo importante es reconocer que tanto el trabajo como la familia requieren su atención. Los hombres suelen perderse eventos importantes en casa ya que están centrados en el trabajo. Pero al centrarse casi por completo a ello, se acaba perdiendo el tan valioso apoyo y satisfacción derivado del pasar tiempo y disfrutar de los tuyos.
3. Tolerancia al dolor. Asumámoslo. Si los hombres tuviéramos que dar a luz, no deberíamos preocuparnos nunca por la sobrepoblación en la tierra. Por lo general, las mujeres tienen más tolerancia al dolor que los hombres, y tal y como está el patio hoy en día en el mundo laboral, esto es una ventaja. Teniendo en cuenta que oímos muy a menudo historias llamativas de casos de éxito, es mucho más difícil captar la atención y atraer clientes, inversores y colaboradores. Los negocios necesitan de un periodo de gestación (periodo en el que debes poner los codos y trabajar duro para llevar tu negocio al mundo), cuya parte buena es que puedes contar historias de terror a tus amigos sobre cómo de difícil fue empezar tu aventura empresarial. Empezar y llevar un negocio exitoso no es tarea para los débiles de corazón. Requiere dedicación, visión de futuro y tolerancia al dolor.
4. Multitarea eficiente. En un estudio donde se comparan 10 mujeres y 10 hombres en un ambiente laboral, las mujeres que debían hacer 5 tareas de forma simultánea (sin interrupciones) fueron 1,5 veces más productivas que los hombres. (Esto no se basa en favoritismos, cabe destacar que en el mismo estudio, los hombres eran más eficientes que las mujeres cuando debían realizar sólo una tarea.) De cualquier forma, puede que operemos de forma distinta, pero muchos de los hombres que conozco (y me incluyo yo también), podrían aprender muchas cosas al observar a sus colegas femeninas cómo analizan y gestionan varias tareas a la vez.
5. Hacer que la presentación cuente. Puede que las mujeres tengan más en cuenta esto por el hecho que, durante generaciones se las ha valorado por su apariencia más que a los hombres. Es cierto que las apariencias importan, y más ahora que todo va tan rápido y las primeras impresiones pueden ser la diferencia entre el éxito o el fracaso de un negocio. Tienes una oportunidad para ponerlo todo junto, de forma organizada y que destaque a primera vista. No dejes pasar esta primera oportunidad.
6. Voluntad de pedir ayuda. Hacemos broma de que los hombres no pedimos nunca que nos indiquen el camino, pero no pasa nada por buscar al experto en una materia y pedir una demostración. Toma tu teléfono como ejemplo. Es probable que te hayas instalado una aplicación en los pasados meses, ¿pero realmente la sabes usar? Seguramente la aprovecharías mejor si hubieras visto el video del tutorial o hubieras ido al apartado de soporte técnico. ¡Usa tus recursos!
7. Uso de habilidades sociales. Las mujeres son profesionales del networking y del uso de las redes sociales para dar soporte a sus contactos, tanto a nivel personal como profesional. Toma ejemplo de su voluntad de compartir y comunicarse de forma abierta. Más conexiones = más clientes y colaboradores.
8. Colaboración. Los negocios se mueven más rápido que nunca, y son más especializados. Ningún hombre es una isla, y mientras trato de recordármelo a menudo, las mujeres abrazan este concepto con más rapidez. Así que trabaja con tu equipo para buscar los expertos en las tareas que te faltan por completar o que no eres capaz de hacer. Tu empresa funcionará mejor como equipo que como rivales.
Hay mucho más en las relaciones de negocio que el género, y tampoco trato de que los hombres nos convirtamos en mujeres. Lo que sugiero es que des un paso atrás y mires de forma crítica en qué áreas puedes mejorar y que incorpores algunos valores que te permitan ser más exitoso.
Más información: Eureka Startups.
Fuente: Eureka Startups.
