Social Business
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Personalmente, me parece interesante trabajar en equipo y colaborar en proyectos de medios sociales.
La mayoría posiblemente demos por hecho que el espíritu competitivo y la colaboración son términos opuestos en general en lo referente a la gestión de equipos, comprender como funciona una estrategia de colaboración que se planifica y se organiza según una adecuada distribución de tareas y procesos de trabajo dinámicos, podría ayudar sino mejorar y potenciar la eficiencia de los recursos humanos de la empresa.
Nuestros equipos seguro que van a competir entre ellos, y seguro que también existe dentro de cada equipo una competencia interna. Ser competitivos y colaborar tenemos que aprender a controlar la situación con un liderazgo positivo y colaborativo.
La competitividad no debe ser algo negativo para el trabajo en equipo, si la gestionamos bien y la redirigimos adecuadamente a los trabajadores más competitivos para potenciar su energía hacía un objetivo. La competitividad está dentro de la naturaleza humana para ser mejores, más rápidos, más productivos o más eficientes que los demás seres humanos de nuestro entorno. El profundo deseo de éxito y conseguir llevar a cabo las tareas mejor que los demás para demostrar ser superiores delante los otros.
No nos sería complicado identificar que trabajadores buscan reconocimiento y quieren destacar por sus habilidades, conocimientos y actitudes, la clave es no intentar modificar el comportamiento, sino en redirigir esa energía hacía el proyecto y sus objetivos. No siempre la competitividad puede ser fácilmente considerada, pero podemos hablar de:
Competitividad negativa: algunos trabajadores sienten la necesidad de ser siempre los mejores, destacar y para conseguirlo, no les importa pasar por encima del resto de la gente, del proyecto y la propia empresa, olvidando los objetivos y tareas asignadas. Es decir, anteponen su éxito al de la empresa. En este caso un líder debe aprender a manejar de manera cuidadosa la situación para devolver al empleado el lugar que le toca dentro de la estructura de la empresa. Podemos hacer un reconocimiento de sus logros pero siempre en un entorno de trabajo colaborativo en que la participación sea esencial. Por lo tanto, debemos de integrar al trabajador en el equipo a través de la comunicación y el diálogo. Este tipo de trabajador son aquellos que responden a unos perfiles de inseguridad que siempre necesita ser reconocido y admirado para sentirse bien, aceptado y valorado por el resto.
Competitividad positiva: nos encontramos que hay trabajadores a que les gusta ser productivos y compiten de manera sana, les gusta destacar en su trabajo sin necesidad de que ello se olviden de su puesto y del resto de sus compañeros. Tienen un sentimiento de competitividad, y por tanto, pueden no sólo mejorar sino animar a otros trabajadores a ser más productos y eficientes, ya que estos competidores siempre están dispuestos a colaborar con otros trabajadores, ayudarles, compartir sus conocimientos,… , es decir, suelen ser trabajadores más seguros de sí mismos, que buscan el reconocimiento en la actividad misma de colaborar y compartir demostrando lo que valen. Un exceso también puede crear dentro del grupo pocas simpatías, por lo que también se debe controlar y manejar, por tanto, suelen coincidir con los “Knowledge workers”.
Más información: Eureka Startups.
Fuente: Eureka Startups.
