Chamberi Valley, un barrio de startups
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Algunos crean empresas en el valle del silicio, y otros fundan las suyas entre socavones. Es el caso de quienes han escogido el popular barrio madrileño de Chamberí para convertirlo en sede de sus compañías. Hoy el barrio madrileño es un foco de compañías de base tecnológica creadas por emprendedores que atraen a inversores y se unen en una red de colaboración.
En la década de 1950 William Shockley (que había abandonado Bell Labs) y Frederick Terman, profesor de la Universidad de Stanford, consideraron que una amplia zona del área de la Bahía de San Francisco, propiedad de la universidad, sería adecuada para establecer nuevas compañías e incentivar a los estudiantes a quedarse, con ayuda del capital riesgo. Entre ellos estaban un tal William Hewlett y otro alumno aventajado llamado David Packard.
En el barrio madrileño de Chamberí, un grupo de emprendedores se dio cuenta no hace demasiado tiempo de que este vecindario castizo de la capital reunía a un gran número de empresas de base tecnológica.
Así ha nacido Chamberí Valley, impulsado por la idea de que lo que ocurre en Silicon Valley también puede pasar –de hecho sucede– aquí. No es una peña de amigos para organizar encuentros gastronómicos, a pesar de lo que la ironía del nombre pueda sugerir.
Se trata de una red de colaboración entre emprendedores que han alcanzado un cierto nivel de consolidación en sus proyectos, que comparten experiencias entre iguales, y aprenden y fomentan sinergias entre sus compañías.
Hoy esta red de emprendedores del área de Chamberí y Castellana incluye a casi 40 firmas que facturan globalmente 50 millones de euros y dan trabajo a unos 500 empleados. Puestos seguros, de calidad, cualificados y en nuevas profesiones y proyectos, como aseguran algunos de los fundadores de empresas que se han unido en esta comunidad de ideas y conocimiento.
Más información: Diario Expansión.
Fuente: Diario Expansión.
