Los números son el gran vía crucis del emprendedor. Por optimismo, por desconocimiento, por imprudencia o, en el peor de los casos, por pura incompetencia, lo cierto es que los cálculos de nuestro plan de empresa pocas veces se ajustan a la realidad.

Como dice la regla de oro del inversor, que nos recuerda Margarita García de la Calle, socia de Aboo Partners y profesora del IE, “divide tus beneficios a la mitad, multiplica tus gastos por dos y estarás más cerca de la verdad”.

¿Por qué? Porque el optimismo natural del emprendedor tiende a sobredimensionar las expectativas positivas del proyecto, tanto para cuantificar los resultados como para negar los costes.

Varios: el cajón de sastre

A menudo no somos conscientes de que junto a los gastos permanentes, fijos y variables hay una partida que no analizamos con suficiente rigor y que frecuentemente metemos en el cajón de sastre de los “varios”: los costes ocultos.

Aunque desde UPTA los definen como “aquellos costes que no pueden cuantificarse bien porque son muy pequeños, bien porque son pérdidas normales del proceso o porque no guardan relación directa con el mismo, lo cierto es que la suma de estos costes no detectados por los sistemas contables puede poner en peligro el margen de la empresa”. Tanto es así que se calcula que estos costes ocultos representan una pérdida media del 3% para las empresas. Así que hemos decidido estudiarlos para ver cuáles son los más habituales.

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Fuente: Revista Emprendedores.