¿Qué quiero resolver?
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"Muchas innovaciones de éxito empezaron por la necesidad de hacer una tarea para la que no había herramientas para llevarla a cabo de forma satisfactoria, lo que lleva a desarrollarlas y comercializarlas con éxito”, aclara Carlos Domingo, autor de El viaje de la innovación.
Esas personas tenían una necesidad latente que luego resultó ser común a muchísima más gente y que no tenían forma de resolver dando lugar a la creación de un nuevo producto o servicio. “Como dijo el profesor de marketing, Theodore Levitt: La gente no quiere comprar un taladro de 6mm, sino un agujero de 6mm. Tenemos que enfocarnos en identificar el jobs to be done –las tareas a realizar– y eso nos puede abrir los ojos a nuevas ideas de productos”, apunta Domingo.
Y la disrupción, al contrario de lo que pueda parecer, no requiere de grandes inversiones, sino “de grandes dosis de imaginación y creatividad y, sobre todo, de ese jobs to be done: algo que los emprendedores no suelen hacer mucho que es ponerse en la piel de sus consumidores para comprender realmente las tareas que están intentando resolver. Así podrás diseñar esos ciclos de experiencia y esos resortes de utilidad (ver recuadros)”, señala José Antonio de Miguel, de Yoemprendo.
Para que sea disruptivo, afirma Javier García, CEO de la incubadora Alantis, “debe resolver algo que no está resuelto o mal resuelto por el mercado. Y cuando se desarrolla algo que no se está haciendo es necesario preguntarse cuánto costará desarrollarlo. Y cuando se sabe eso, hay que valorar si es posible que en unos meses llegue un competidor más grande y te haga sombra. Si ves que es fácil de fusilar, por muchas necesidades que estés resolviendo, lo mejor es que no te metas”.
Más información: Revista Emprendedores.
Fuente: Revista Emprendedores.
